viernes 4 de mayo de 2007

AL AMIGO QUE ME OLVIDO

Las grandes y mejores cosas toman mucho tiempo en ser construídas, un ejemplo de ello son los grandes imperios del mundo y las inmensas construcciones que muchos de ellos nos han legado, las pirámides por ejemplo fueron levantadas a través de muchos años, depositando piedra sobre piedra, con dedicación y exactitud milimétrica. Esa titánica labor nos ha permitido disfrutar de ellas un par de milenios después de su construcción y seguir maravillándonos con el milagro que representan. De la misma forma cada uno de nosotros es el arquitecto y el constructor de las pequeñas y grandes obras de nuestra vida, las que gustamos de nombrar de muchas formas, familia, amigos, carrera, presente y futuro. Dedicamos largas horas, mucha energía a perseguir aquello que creemos nos dará la felicidad y mientras estamos en esta loca carrera por construirnos una vida, somos conscientes que iremos quemando etapas, olvidando que en este duro peregrinar no caminamos solos, porque en muchos de esos polvosos caminos nos hallamos con seres maravillosos, cuyo espíritu fue la sustancia que amalgamó los materiales con los que fuimos levantando nuestras torres.
Maravilloso fue pensar que los cursos de nuestras existencias descansarían en el mismo océano y que doloroso descubrir que cuando tropezaron y cayeron en el camino, en vez de volver sobre nuestros pasos para darles las manos y seguir junto a ellos, nos alejamos pensando desdeñosos, que ya había pasado el tiempo para el "nosotros" y el mundo estaba lleno de gente más joven, más lista, más culta, más rica, más bella para descubrir. Olvidamos que el mundo siempre estará lleno de gente más joven, más lista, más culta, más rica, más bellas que tú y yo.
Quisiera encontrar el vértice exacto donde tu corazón dejó de latir al mismo tiempo que el mio, donde perdí el tesoro más precioso que había forjado.. tu amistad. Mi espíritu llora la ausencia de tu espíritu, mientras lo mira alejarse despavorido por inciertos rumbos, soñando que un día voltées el rostro y me mires como me mirabas ayer.. pero ya casi ni escuchas mi voz, y es por eso que quiero con sus últimos ecos llegar a tu alma y decirte que los años corren breves, construye tu torre con buenos cimientos, no olvides a quienes te amamos, porque mañana, aquellos junto a los que ahora corres, también volveran el rostro cuando te vean caer.. y será tu espíritu quien se lamente y los reclamé, como mi espíritu reclama hoy por ti.